lunes, 18 de enero de 2010

Solo el comienzo



Abro la puerta y eres tú; entras en mi casa y me miras de arriba a abajo. "¿Te gusta lo que me he puesto?", te pregunto, y tú me tocas las nalgas y me las estrujas bien. "Sí, nena", respondes. Yo abro las piernas mientras te abrazo y me metes los dedos, primero en el culo, después en el coño, y después vuelves al culo. Te gusta volverme loca, haciendo que mi sexo esté cada vez más mojado y que mi culo se abra bien.
Me llevas hacia el salón y me apoyas contra la mesa. Se lo que vas a hacer, y mi cuerpo ya se estremece de gusto. Escucho cómo te bajas la cremallera y pronto siento tu tranca restregándose primero en mis nalgas, y después clavándose dentro de mí. Los dos gemimos y comienzas a moverte rítmicamente detrás de mí. Has entrado en mí, te tengo hasta el fondo y siento tus huevos rozándose conmigo, mientras mis fluidos se desbordan, contigo dentro de mí, rozándose con mi vulva.



Respiramos más deprisa. Tu sexo sigue frotándose en mí y me llena; me estremezco con la dureza de tu tranca, entrando en mí, oradando mis entrañas, y exploto de placer, y grito, grito tu nombre, y tú gimes, me dices que soy una puta, y revientas dentro de mí, y me llenas de tu leche.

Siento que mis piernas tiemblan y que mi cabeza da vueltas; estoy cubierta de sudor y respiro hondo. Este solo es el comienzo, lo se...

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