lunes, 25 de enero de 2010

La próxima vez...

Es tarde y todavía no me has llamado; echo de menos tu voz susurrando que te diga cosas guarras, con la respiración entrecortada... Sabes que prefiero correrme contigo, que me gusta escuchar cómo te corres, desde el otro lado de la linea, y que me digas que estás chorreando leche, y sin embargo, aunque todavía no me has llamado, fantaseo con tus dedos dentro de mí, buscando mi humedad.


Me tumbo en la cama y me abro la blusa; dejo al descubierto mis pechos y comienzo a acariciarme los pezones poco a poco, con las yemas de los dedos. Rozo mi piel y cierro los ojos para imaginar que es tu lengua, lamiéndome, mamando de mí. Sí, ya empiezo a sentir la humedad y cómo mi sexo se estremece. Me levanto la falda y busco la tira de mi tanga para jugar con mi agujerito. Siempre me dices que te encanta mi culo, y a mí eso em pone muchísimo. Me enloquece que manosees mis nalgas y que me metas los dedos, y después asaltes mi coño, que suena a mojado.



Mis manos empiezan a jugar con mis pliegues, buscando el lugar exacto del placer. Estoy chorreando, y tengo ganas de decirte que me voy a correr pronto. Con la mano libre te llamo por teléfono y comienzo a jadear. "Puta, te estás tocando", dices. "Sigue, guarra, que yo oiga cómo te corres, pero grita mucho". Eso es lo que esperaba yo, y sigo masturbándome, jadeando, gimiendo de placer, y te digo que quiero que me folles on tu gran polla. "Nadie me ha follado nunca como tú, cabrón", te digo, sudando, mientras muevo las caderas al compás de las oleadas de placer que siento. "Qué guarra eres, eso me encanta", me dices. Me viene, me voy a correr, y grito, para que sepas lo que te has perdido, por no estar follándome en ese momento. "La próxima vez, espero que te corras dentro de mí", te digo.

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